Textos y fotos: FERNANDO CHAVES VALBUENA
Editor Web Asochicalá
El traslado se produjo como resultado del cierre del ICEF, primer colegio de Colsubsidio y exclusivamente femenino, fundado en 1965 en una zona semirrural de Bogotá. Por efecto del desarrollo urbano desde hace años quedó ubicado en medio de un área de alto desarrollo residencial, lo cual le venía ocasionando serios conflictos. En consecuencia Colsubsidio decidió cerrarlo y trasladar sus estudiantes y su personal docente y administrativo a sus otros tres colegios propios, uno de los cuales está en pleno desarrollo y crecimiento: el Colegio Colsubsidio Norte.
Los más inquietos con el cambio han sido los padres de las estudiantes trasladadas, entre otras razones porque el ICEF era un colegio femenino y el Chicalá es mixto. No obstante el proceso de adaptación ya es completamente exitoso, como quedó evidente en un solo ejemplo: cuando las seis niñas que llegaron del ICEF al curso 7D fueron invitadas a hacerse una fotografías para esta nota, sus nuevas compañeras, que ya estaban en Chicalá, no quisieron dejarlas solas y en medio de risas y juegos se lograron colar en las fotografías para quedar con ellas.
Y es que el Colegio, en pleno, encabezado por su rector Wilmar Chinchilla Moreno, se ha encargado de darles a las niñas un recibimiento afectuoso: “Un cálido abrazo de bienvenida a los docentes, estudiantes ICEF y en general a los estudiantes y familias que llegan a nuestro PEI en el año 2011. Que la confluencia de talentos nos permita alcanzar grandes resultados durante este año, logrando superar los del año 2010. Así mismo, sabiendo y declarando que este año nuestros esfuerzos se concentraran en consolidar equipos de trabajo en todos los estamentos de la Comunidad Educativa, que asuman el reto de alcanzar las metas propuestas para este año escolar”.
La bienvenida
Los y las estudiantes antiguos habían sido informados del traslado desde finales de 2010 y reaccionaron con expectativa y afecto. Mónica Andrea Rosero, de Grado Once e integrante del Semillero de Convivencia, llegó a Chicalá hace apenas un par de años y por eso sabe cómo es ser nuevo aquí: “Todos somos parte de la misma entidad, de la misma comunidad, de la misma familia. Las estudiantes que pertenecían al ICEF tendrán en nuestra institución la oportunidad de conocer nuevas personas, de cultivar amistades y hacer parte de una comunidad muy unida que las recibirá con agrado y las apoyará cuando lo necesiten. Espero que ellas disfruten del colegio tanto como yo lo he hecho”.
María Andrea Moreno, de grado 11 y directora de la emisora escolar DKCH, también cree que el ambiente para recibirlas ha sido muy bueno: “En Colsubsidio los colegios son como una gran familia, muy unida y todo se trabaja más o menos con las mismas bases. Es viable que ellas vengan y no sientan un cambio abrupto porque el ambiente frente a ellas es muy bueno, respetuoso y les están dando un tiempo para acostumbrarse, para terminar esta etapa de acoplamiento, lo mismo nosotros con ellas, pero siento que va bien”.
Daniel Felipe Alfonso, de grado octavo, sabe que ellas pudieron elegir entre Ciudadela, Norte y Chicalá y valora que hayan escogido nuestro colegio: “Tenemos que darles gracias por escoger nuestra casa Chicalá para ser parte de ella. Aquí las acogeremos como una familia, con respeto y cariño”.
Ya se adaptaron
Y efectivamente en ese ambiente cálido la niñas se han adaptado a su nuevo colegio mucho más rápido de lo que todos pensaron, incluidas ellas mismas, como lo reconoce Salma Sofía Baizer, de grado once: “Pensé que iba a ser más difícil adaptarme pero ha sido bueno, desde la segunda semana ya nos estamos acomodando bien. Los compañeros nos recibieron muy bien, muy amistosos y amigables. Tenemos la expectativa de que la amistad siga igual, pero mis expectativas están más hacia lo académico, que los resultados sean buenos y que logremos mantener los resultados de la promoción del año pasado”.
A Salma Sofía le ha gustado todo del Colegio. “Me parece que todo está bien, aunque se podrían mejorar cosas, como la entrada al almuerzo, y reforzar la emisora escolar, me gustaría ingresar al equipo”.
Lucía Manrique, también de grado 11, ha tenido una transición positiva. “Uno no puede evitar sentir algo de nostalgia, pero nos han recibido muy bien los compañeros. Yo pensé que iba a ser más difícil pero ha sido muy fácil. Mis expectativas para este año son seguir con la convivencia del salón y lograr pasar todas mis asignaturas con muy buenas calificaciones”.
Para Mabel Lorena Coy, que llevaba seis años en el ICEF, fue triste el cambio, pero reconoce que le ha ido bien en su nuevo colegio. “Las compañeras son muy buenas y el colegio es muy bonito. Y si uno se siente mal, puede ir a hablar con los profesores que vienen del ICEF”.
María Juliana Mosquera dice que el cierre del ICEF “fue algo incomodo y extraño, porque ya estábamos acostumbradas y nos gustaba mucho el colegio, lo amábamos”. No obstante, la consuela saber que en Chicalá las han hecho sentir muy bien: “Nosotros pensábamos que en este Colegio nos iban a hacer sentir mal, pero nos han tratado muy bien. Me ha gustado la educación de los niños y de los profesores, tanto en lo académico como en lo convivencial”.
Como las ven
La coordinadora Martha Londoño, que también viene del ICEF, confirma la percepción de las niñas: “Hemos estado haciéndoles un seguimiento, hablando con ellas cada vez que las encontramos y la expresión de la mayoría es que están contentas que les ha encantado estar en Chicalá y que los niños las han recibido bastante bien. Yo pienso que ha sido más duro para los papás, porque tenían el sueño de que sus hijas se graduaran en un colegio femenino, pero son contados los casos en que una niña diga que prefiere estar solo con niñas”.
El coordinador académico de Ciclo 3 Giovanny Castañeda también se sorprendió gratamente. “Las niñas han estado muy a la expectativa, pues no es lo mismo estar en un colegio femenino a uno mixto, y de todas maneras todo colegio tiene una cultura, entonces han estado a la expectativa de vincularse con los muchachos y muchachas de acá y uno ya las ve por ahí con nuevas amigas, pensé que iba a ser más difícil, pero no”.
Sebastián Rodríguez, estudiante de grado once y quien lleva cinco años en el Colegio, no sólo siente que las niñas se adaptaron, sino que destaca sus cualidades: “Son muy amistosas y se han desenvuelto bien, se han vuelto amigas de casi todos, son muy inteligentes, llegaron con un muy buen nivel y complementan el trabajo que hemos hecho nosotros”.
Y Valentina Bravo, de 7D está de acuerdo: “Son chéveres, muy inteligentes y muy buenas personas. Todos las recibieron muy bien, aunque aún hay algunas niñas que no se han integrado tanto. Yo quiero decirles que este es un colegio muy chévere, donde niñas y niños son amigables, y donde se pueden hacer muchos amigos”.