Por NELCY BENAVIDES y EMILSEN NIETO
Orientadoras escolares
La inteligencia emocional se hace fundamental en el aula tanto para docentes como para estudiantes, pues ella permite la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y el ejercicio adecuado de las destrezas sociales; pero el gran interrogante es ¿cómo puedo como docente implementar y generar inteligencia emocional en el aula?
La respuesta es simple…
• Permita que sus estudiantes reconozcan su estado de ánimo, recuerde que éste es fundamental para el proceso de aprendizaje. Reconozca también sus emociones para evitar transferir los sentimientos negativos a sus estudiantes.
• Permita a sus estudiantes redireccionar sus impulsos y estados emocionales negativos a través de actividades físicas (saltar, correr, gritar, dar una vuelta por el colegio, etc.) y artísticas (bailar, dibujar, colorear, etc.) Hágale comprender de manera real las consecuencias de actuar sin pensar.
• Genere en sus estudiantes confianza para expresar lo que están sintiendo. Predispóngalos para el optimismo, no permita actitudes derrotistas. Hágalos reconsiderar las opciones desde un punto de vista menos sombrío.
• Hágale sentir a sus estudiantes que usted es capaz de comprender sus emociones, sus necesidades, sus inquietudes.
• Enséñeles, a través del ejemplo, que hay diversas formas de relacionarse afectiva y efectivamente con los demás. Construya. Construya redes de apoyo, ambientes agradables para usted y para sus estudiantes.
Si las aulas permiten al docente y al estudiante expresar sus sentimientos, seguramente podremos hablar sin ningún temor de educación integral.
“Seres humanos felices = seres humanos exitosos”
(1) GOLEMAN, Daniel. Inteligencia Emocional. 1996