Bogotá Diciembre 7 de 2009
Doctor Luis Ángel Arango, Director de la Caja Colombiana de Subsidio Familiar – Colsubsidio; Dra. Yolanda Nieto, Jefe de la División de Educación y Cultura, Dra. Magola Delgado, Jefe del Departamento de Educación Formal; Sra. Luz Divia Ramírez, Rectora del CEIC Chicalá; Coordinadores, Profesores, Personal Administrativo, Padres, Familiares, compañeros graduandos y amigos.
Hace más de nueve años un barco lleno de sueños e ilusiones, embarcó hacia un camino de olas y mareas, altas y bajas. Este barco tomó el nombre de Colegio Colsubsidio Chicalá. Los primeros en embarcar, los gestores de la travesía, fueron los directivos de Colsubsidio, quienes educando querían ayudar en la construcción del futuro. Así es como se logra el verdadero progreso, que es la utopía de muchas naciones, incluyendo la nuestra. Invitaron a otros a unírseles, hicieron un plan, trazaron metas y dibujaron la historia de sus futuros años de vida. Así, a la cabeza de Colsubsidio y de las personas encargadas del proyecto Chicalá, empezó la navegación del colegio, que posteriormente involucró a padres comprometidos y confiados en la esperanza de una educación de calidad para sus hijos, así como a estudiantes dispuestos a construir un colegio con sus propias manos. Gracias a Colsubsidio, hace diez años hay más familias chicaleñas viviendo mejor, y que hoy en día tienen todo lo que se merecen.
Hoy toda la tripulación se reúne a celebrar el exitoso arribo al primer puerto de nuestra ruta. Hoy será para siempre un día inolvidable, pero ¿qué lo hace inolvidable?, ¿por qué recordamos determinados hechos de nuestras vidas y otros no? Sencillamente porque son inusuales y nunca se repetirán. No nos graduamos todos los días, no siempre hicimos lo mismo en el colegio, y en esas huídas de la rutina es cuando se crearon y asentaron los más bellos recuerdos en nuestras memorias, la única manera de retenerlos ahí y nutrirlos, es evocándolos, mencionándolos.
Independientemente del tiempo en el colegio, pues hay quienes estuvimos siete años, otros tres, los recuerdos son muchos. Desde quinto de primaria, cuando íbamos al baño en fila y hacíamos amigos en la arenera o en el tobogán, pasando por los noviazgos posteriores, las primeras salidas a cine solos, el Mundial de Alemania, guerras de harina, lunadas y fiestas; hasta el día presente, hoy completamos la lista más larga de recuerdos posibles, con muchas más fiestas, es decir rumbas, paseotes, recochas, llantos grupales y muchas risas. A lo largo de nuestro estudio pudimos ver como luchábamos juntos para ganar los campeonatos escolares de todo tipo de deporte, también algunos tuvimos el placer de inaugurar la nueva sede a finales del año 2005 y hemos disfrutado sus privilegios, en esa tierra prometida se podría decir que nacimos nuevamente y juntos vimos recibir las aprobaciones para inaugurar un nuevo año escolar. También hicimos tareas y estudiamos juntos, por supuesto; nos gozamos el descanso en la montañita de once, la cancha o la media torta y vibramos como grupo en un partido, un concurso, un baile como Brillantina o Thriller y en los momentos en los que había que gritar “dos, nueve, clase dos mil nueve”.
Todos estos momentos se pueden resumir en una sencilla frase: “Unidad con amor”, porque fue exactamente eso lo que caracterizó siempre a esta promoción. Aprendimos que la unidad hace la fuerza, aprendimos a vivir como iguales en la diferencia, es decir, tolerando nuestros pensamientos, sueños y metas por cumplir. Cada uno logró dejar una huella imborrable en la mente y el alma del otro, una huella que ni la tormenta más fuerte podrá desdibujar jamás.
La única manera de inmortalizarse en la historia y de no abandonar el colegio completamente, es dejando recuerdos de nuestro paso por él, de manera que no solo seamos recordados por ser primera promoción o por ser alegres y festivos, si no por lo que hicimos por y en el colegio. Por ejemplo, siempre tuvimos una tradición deportiva grande, de muchos triunfos intercursos e intercolegiados, que demuestran que el deporte también es una forma de crecimiento personal y grupal, y de socializar con los otros. Por supuesto también se quedan sonidos e imágenes como las de nuestros gritos impresos para siempre en los pasillos del colegio, las presentaciones que hicimos juntos y los motivos de orgullo, alegría, ira o impotencia que despertamos en nuestros profesores.
La emisora escolar es también un regalo para el futuro de Chicalá. Desde su fundación fue concebida como un proyecto para sembrar convivencia a partir de la comunicación, cuenta con un importante apoyo de toda la comunidad educativa, es un medio de expresión totalmente libre, de los estudiantes, quienes nos autolideramos y nos autorregulamos, por supuesto gracias a varias personas que nos brindaron oportunidades de formación, y finalmente es una emisora con un enfoque cultural y social, en la que los estudiantes también educamos estudiantes.
En la historia del colegio también se quedan nuestros proyectos de investigación que dan cuenta de que en Chicalá también se produce conocimiento, esperamos que no sean textos que pasen a archivo, sino que sus resultados se puedan poner en práctica. Una de nuestras mejores huellas es la de haber alcanzado de novatos el nivel Muy Superior en el examen de Estado, un orgullo para nosotros, una satisfacción para el colegio y un reto para las siguientes promociones; estamos seguros de que habiendo sido formados en la misma institución, si nosotros pudimos, ellos también.
Consideramos que nuestra vida en el colegio fue importante para el crecimiento recíproco de todos, es decir, aprendimos tanto del colegio, como el colegio aprendió de nosotros, siempre mejorando, permitiéndonos consolidar nuestros procesos académicos y nuestra convivencia. Con el paso del tiempo las cosas iban cambiando y al mismo tiempo buscamos nuevas formas de responder a esos retos. Es por esa capacidad de responder con éxito a los problemas y trasformaciones, que hoy estamos aquí.
Como primera promoción del colegio Colsubsidio Chicalá hemos trabajado por llevar la batuta de la mejor manera posible, pero no somos la primera promoción de la educación Colsubsidio. Desde un principio, la Caja ha dejado una huella impecable con sus egresados de los colegios hermanos y la gente siempre ha sabido de su calidad, porque ha demostrado su compromiso con la formación de jóvenes integrales, sabios y humanos. Gracias a esa pauta, hoy podemos decir con orgullo que somos egresados de un colegio de Colsubsidio, el CEIC Chicalá, que se destacó sobre los demás hermanos, durante estos casi diez años, por la formación artística con los grupos musicales como el Coro, las bandas de música pop, rock y folclórica y nuestro excelente grupo de teatro. En lo humanístico, propuestas y actividades como el Semillero de Convivencia, el Primer Foro de Derechos Humanos en el Aula y nuestra emisora escolar, adicionalmente los reconocimientos a las altas cualidades deportivas y científicas de los chicaleños. Por cosas como estas podemos decir que el CEIC Chicalá, a pesar de su juventud, no es un colegio inexperto ni novato, es un colegio de gente creativa, participativa y líder.
Para lograr desempeñar el mejor rol en la sociedad, debemos entender lo que significa recibir hoy el título de bachiller. El Bachiller es alguien que termina sus estudios y es premiado con una rama de laurel florecido, como muestra del producto de su estudio y su afán de aprender. Hoy, el bachillerato simbolizado en ese diploma da cuenta de la madurez alcanzada ideológicamente. Ser bachiller hoy en Colombia, es un logro inmenso. ¿Somos conscientes de que mientras hay aquí 36 personas recibiendo este título, hay otros cientos de jóvenes de nuestras edades afuera deseando una oportunidad como la que Colsubsidio y nuestros padres nos brindaron?
Si los futuros políticos, abogados, arquitectos, diseñadores, ingenieros, odontólogos, biólogos, médicos, psicólogos, filósofos, profesores, periodistas, músicos, cineastas y empresarios de ésta promoción nos desempeñamos desde el día de mañana y hasta siempre con la pasión que mueve cada cosa, construiremos el mundo que todos queremos, pues aprendimos que no importa lo que se haga, hay que esforzarse y hacerlo lo mejor. Si todos pensáramos así, viviríamos en un mundo honesto, limpio y feliz. Construyamos ese mundo casi utópico, imaginario, dejemos huella en todo lo que hagamos, para que las futuras generaciones estén orgullosas de nosotros y lo más importante, que nosotros mismos nos autoricemos a morir satisfechos.
Al igual que el ave salta del nido, la tortuga retorna al mar, o el pingüino viaja largas distancias contra toda adversidad, es tiempo de levantar la cabeza muy alto, abrazar la valentía y mirar el miedo a la cara, seguros de que el camino no siempre será plano, a veces tendrá baches y montañas que hay que escalar, sin nunca perder la fe y la esperanza. Está bien tropezar, está bien lastimarse, está bien sufrir, con tal de levantarse con más fuerza que antes, y con la convicción de ser el mejor.
Ahora es el momento de abrir caminos, y de continuar la vida con otros, pero antes queremos manifestar ampliamente los agradecimientos que merece cada uno de los que trabajaron para llevar a esta promoción hasta donde se encuentra ahora, porque sin ustedes, los gestores de este viaje, la meta no se hubiera cumplido. Siempre intentábamos reconocer a las personas en muestra de agradecimiento, pero hoy, en vista de que no habrá más tiempo para hacerlo, hay que decirlo todo sin que haga falta nada.
Queremos dar gracias a Dios en este día, por todas las personas que compartieron nuestro camino y que lo llenaron de sabiduría. Al director de Colsubsidio y al Área de Educación, por ser los creadores y primeros impulsores del proyecto, por creer en ilusiones y sueños hoy ya cumplidos, gracias. A doña Luz Divia Ramírez porque sin su ayuda, experiencia, profesionalismo y compromiso no hubiéramos podido afrontar las mareas de esta promoción, y por encargarse de que nuestra embarcación llegara exitosamente a su destino.
Aquellos que aprendieron a conocernos y comprendernos, sin esperar nada a cambio, a nuestros maestros, les agradecemos la disposición para enseñar, los felicitamos por su noble labor y compromiso social, porque la Colombia del futuro les estará inmensamente agradecida por la siembra que están haciendo hoy, porque si la pedagogía jugará un rol más importante en las sociedades, estás serían diferentes. Bien lo dice Aristóteles: “Lo que distingue al sabio del ignorante, es el poder enseñar”. Muchos admiramos la paciencia del maestro, porque ustedes desempeñan su labor a diario con la mejor energía. Profes, les agradecemos mucho habernos brindado la educación integral que Colsubsidio pretende, pues aunque un diploma certifica conocimiento, nunca dará cuenta del saber-Ser, y nosotros estamos seguros de haber recibido esa formación de manos de grandes personas, como lo son ustedes. Con ustedes también compartimos muchas locuras y experiencias fuera del contexto de las clases, junto a su sabiduría, ustedes nos brindaron su amistad.
En este último año de travesías siempre estuvieron junto a nosotros, como esos amigos incondicionales en cualquier momento, Iván Campos, quien nos ayudó a trazar las rutas y destinos de nuestros recorridos, a nivel personal y académico, por ser ese orientador profesional, por mostrarnos que en la vida tenemos que aspirar a grandes cosas para que nuestros sueños sean alcanzados. Y a nuestro último director de grupo, Sergio Castañeda, por ser técnico “de la vida y del juego” y por plantearnos grandes metas durante este viaje, si hubiésemos navegado sin un horizonte claro, seguramente habríamos naufragado, pero gracias a la visión que se nos inculcó y a las metas que nos propusimos todos, junto a ustedes, llegamos al puerto deseado: cien por ciento del curso graduándose aquí, nivel Icfes muy superior para la primera promoción, convencidos de un proyecto de vida y dispuestos y formados por todos ustedes como personas integras.
A Giovanny Castañeda, quien no estuvo dos o tres años con nosotros, sino desde el primer momento en que pisamos el colegio, gracias por creer en nosotros, por hacer de este viaje el mejor que hubiéramos podido tomar, por regañarnos, corregirnos y por su apoyo incondicional, porque sabemos que este logro también es suyo, las personas no se alcanzan a imaginar lo mucho que hizo por nosotros, todas y cada una de sus decisiones y actitudes hacia esta promoción, las tuvo de corazón, siempre lo recordaremos como ese coordinador diferente a los demás, porque nos enseñó que uno puede tener grandes amigos simplemente con el hecho de ser un ser humano único.
A nuestras familias muchas gracias por la atención en el proceso. Gracias a Papá y Mamá porque se esforzaron y entregaron todo día a día, para que nosotros lográramos esta pequeña gran meta; por embarcar junto a nosotros en este viaje y sobre todo por estar siempre con nosotros, incluyendo hoy, aquí. Sin duda alguna nos sentimos impotentes al pensar que nada sobre la tierra hay que pueda retribuir este valioso esfuerzo. Y con ellos agradecemos a Asochicalá, por su apoyo, por las atenciones morales en este viaje, pues entendemos que el dinero que invirtieron en nosotros no se limita a ese vínculo económico, sino que conlleva un gran compromiso e interés en ayudar al otro.
Gracias a los colaboradores en todas las áreas del colegio, aquí incluimos a los administrativos, porque ellos nos brindaron sus servicios para que el viaje estuviera lleno de comodidades, a los vigilantes, técnicos, empelados de servicios generales, muchas gracias por sus servicios, amistades y colaboraciones.
Hoy los 36 pasajeros se despiden con pañuelos blancos en el puerto de desembarque, dispuestos a recorrer la tierra firme de la vida con todo el aprendizaje que recibimos durante nuestra estadía en este barco.
Nos despedimos casi obligados por el sistema que dice que después de once años termina el colegio, pues si nos lo preguntan a muchos de nosotros, no nos quisiéramos ir, pero sí, hay que aceptar que tal vez sí le tenemos miedo a la desconocida universidad, que nos enfrenta ante la vida, con todas sus pruebas y desafíos. Hasta las emociones del más insensible son ablandadas por la nostalgia que produce la separación. Es en estos momentos en los que uno se da cuenta de la impresionante fuerza de la amistad, ese lazo que no se quiere romper. Sin embargo, ese sentimiento de tristeza y dolor, está acompañado por una felicidad grandísima por los logros alcanzados, las experiencias vividas y los archivos que llevamos en la memoria, a esa sutil combinación es a lo que inexpertamente podríamos definir como la nostalgia de dejar el colegio. Compañeros, los invito a evocar sus recuerdos siempre que puedan, para no perderlos, a sonreír y si es el caso a liberar una lágrima alegre que le diga al mundo, “Yo, fui feliz en el colegio”.
Dios los colme de bendiciones hoy y siempre, gracias tripulación, gracias barco prom 2009, primera promoción Colegio Colsubsido Chicalá.