El editor Fernando Chaves Valbuena tuvo a su cargo la presentación del libro del año 10 durante el evento de lanzamiento. En sus palabras destacó el enorme significado que tiene el libro para mantener el espíritu de integración, familiaridad y compromiso mutuo que nació en la sede provisional de "Las Latas" y que ha sido vital para convertir al CEIC Chicalá en un colegio de calidad muy superior.
Bogotá, diciembre 11 de 2009
Buenas tardes,
Compañeros de aventura, es la expresión con la que he denominado durante los últimos meses a quienes participaron como miembros del comité editorial en este desafío de hacer un libro sobre la historia y la vida de nuestro colegio: el CEIC Chicalá.
Hoy quiero hacer extensiva esta denominación de todos ustedes, compañeros de aventura, que de una u otra forma han contribuido a hacer realidad ese sueño que nació una mañana en un cubículo de atención a padres.
Quiero, antes que nada, agradecer a los directivos del CEIC Chicalá y de Asochicalá, y de manera especial a la rectora Luz, al coordinador Giovanny y al Presidente Fredy Calao, por haberme confiado la misión de llevar a buen puerto este proyecto al designarme como editor del libro del año 10. Igualmente, agradezco, a nombre del Colegio y de Asochicalá, al equipo directivo de Colsubsidio por su apoyo material y espiritual a esta publicación.
Debo confesar que en 21 años de ejercicio profesional y después de participar como redactor, editor y director de decenas de proyectos editoriales, este es uno de los DOS libros que han logrado atraparme el alma; el otro fue el libro que escribí sobre la historia de mi familia y de mi barrio. Sólo esa narración supera la emoción que sentí escribiendo, editando o corrigiendo cada renglón y cada palabra del libro del año 10, seleccionando cada fotografía, encontrando con los diseñadores y los ahora bachilleres el tamaño adecuado, el color deseado, el mejor tipo de letra.
Quiero a la vez felicitar a los directivos del Colegio y de Asochicalá por haber tenido la audacia y el arrojo de comprometerse en este proyecto tan complejo y tan costoso, en el que además de las “utilidades” del día de la familia se ha invertido buena parte de los recursos de Asochicalá. Ahora tenemos la misión de hacer que las familias lo adquieran para que retornen esos dineros que en 2010 deben convertirse en inversiones para el bienestar de los estudiantes y sus familias.
El hecho de que ustedes estén presentes hoy aquí significa que saben y entienden el alcance de esta publicación. Por una parte se trata de celebrar nuestra primera promoción de bachilleres, una motivación que ahora está más justificada, porque como sabemos estos jóvenes, mechudos, rebeldes, juiciosos, tiernos, despistados, como sean, nos han regalado el honor de ser un colegio Muy Superior, ocupando en las pruebas del Icfes el puesto 442 entre más de 10 mil colegios del país, lo cual significa, sencillamente, que el CEIC Chicalá está entre el 4,4 por ciento de los mejores colegios del país. Ese es un logro casi impensable para la primera promoción de cualquier colegio. Pero estos chicos lo hicieron. Congratulaciones.
Con este libro también damos la bienvenida al año 10 de nuestro colegio, un año de celebraciones, eso creo, que empieza en enero de 2010 y termina en enero de 2011 y que señala el final de una primera fase de creación y consolidación de nuestra institución.
Algunos de ustedes vieron nacer y crecer el colegio de latas, otros nos vinculamos como padres, estudiantes, directivos, docentes o funcionarios cuando ni siquiera estaban las latas, sino el terreno pelado. Y otros más llegaron cuando ya se empezaba a levantar o se había levantado la portentosa sede que hoy nos alberga. Todos tenemos en común el haber confiado en este proyecto, el haber creído y el haber puesto nuestros alientos y nuestros sueños, desde el rol de cada uno, en la construcción de un proyecto educativo centrado en valores como la libertad, la felicidad, la convivencia, la equidad, la familia, la excelencia.
Y por esa fe, por ese empeño, el CECI Chicalá ha crecido, ha progresado y se ha convertido en el colegio maravilloso que hoy es. Ese camino está lleno de vivencias, de esfuerzos, de anécdotas, de reflexiones, de risas y de lágrimas. Y eso es lo que hemos tratado de recoger en este libro: los testimonios de cómo nació y cómo creció nuestro colegio. Hemos tratado de contar no la historia sino las historias, hemos tratado de mostrar cómo se aprende aquí, cómo se vive la democracia, cómo se construye la convivencia, cuál es el impacto del colegio en la vida de las familias, cuáles y cómo han sido los momentos estelares de nuestros estudiantes y, por supuesto, le hemos dado un espacio a la promoción 2009 para que se lleve un recuerdo imborrable de su vida escolar.
Finalmente, este libro es un homenaje a los fundadores del Colegio, encabezados por la rectora Luz que hoy nos dice adiós, después de salirse con la suya: graduar una primera promoción de bachilleres excelentes y dejarnos un colegio hecho y derecho, como decían las mamás de antaño. Luz Divia, gracias por todo su esfuerzo, su dedicación, sus risas y sus lágrimas, sus consejos y su sapiencia. Usted sabe bien que aquí la vamos a extrañar mucho y la vamos a querer siempre.
No es, sin embargo, la rectora la única que se ha ido ni la única que se irá. Ya lo hizo la también fundadora Tatiana Rodríguez, docente y coordinadora. Y seguramente lo harán otros docentes fundadores y no fundadores, y los primeros padres, los primeros directivos de Asochicalá, los primeros estudiantes. Más aún, ya algunos se han ido. Es la dinámica natural de un colegio. Sin embargo no podíamos permitir que se fueran sin ayudarnos a reconstruir la memoria, ni podíamos dejar de escribir esta historia colectiva, porque cuando sabemos de dónde venimos podemos saber hacia dónde ir.
Tengo la ilusión si no la certeza de que este libro nos ayudará a rescatar el espíritu de Las Latas, a mantener en medio del gigantismo las ilusiones con las que llegamos aquí, a fortalecer la identidad chicaleña y el compromiso directivo, docente y familiar con la educación de estos mil setecientos niños, niñas y jóvenes y los que vendrán después. Eso es lo que nos ha llevado a ser uno de los mejores colegios de Colombia, no solo un colegio académicamente muy superior, sino un colegio querido, un colegio cercano, un colegio que hace parte de nuestras vidas. Que este libro sea un faro para seguir por la misma ruta.
Espero que disfruten mucho cada línea y cada párrafo de estas 128 páginas y estos cientos de fotografías. Y como advierte el colofón del libro, adelanto las disculpas por los errores y omisiones en que podamos haber incurrido en este proceso editorial tan largo, arduo y complejo, y lamento de verdad que el límite físico del papel nos haya impedido registrar aquí más voces y más rostros de nuestra historia.
Luz, Giovanny, Fredy, como representantes de esta comunidad educativa, les hago entrega de este compendio de historias y emanaciones del alma: el libro del año 10.
Muchas gracias